DAL, CON SUPER FRIJOL

Nada dice te quiero de la manera en la que lo hace la buena comida.
No la comida chatarra, esa es traicionera, es amor falso, momentaneo… rompecorazones.
Hablo del amor sincero, honesto y reparador.


Un buen caldito de verduras, por ejemplo. Es literalemente un abrazo a cucharadas.
O un estofado, que se siente como a cobijita en los pies fríos.

Para mi una comida reconfortante empieza desde el principio. Cuando la idea y el antojo de un platillo llega a tu cabeza. Luego al prepararlo, los olores que desprende, luego al probarlo, cuando el sabor te hace cerrar los ojos y agradecer y luego después de haberlo comido, al sentir que fue algo que no sólo te hizo sentir bien al momento de comerlo si no después también. Sientes esa nutrición y ese poder de haberte alimentado así.
Y siento que justo eso es la diferencia con un platillo chatarra.

Mi estilo “comfort food” ha cambiado mucho en los últimos años. En mi pubertad, mi comfort food era una hamburguesa con mucho tocino y unas french fries grandes y luego tal vez un postre enorme.
Creo que las películas, el marketing y tal vez la falta de autoconocimiento fueron los culpables de ese tipo de decisiones.
En ese entonces yo creía que la inseguridad, la pena, la ansiedad, la depresión, la confusión, el enojo, la tristeza y la extrema felicidad, se calmaban con comida. No debe ser así y el conocernos a nosotros mismos, nos permite apreciarnos más para tomar las decisiones correctas y para lidiar lo que sea que se ponga enfrente, de la manera más óptima.
Yo sigo aprendiendo.
Pero al menos, ahora elijo mi tipo de comfort food por todo el paquete completo… el antes, el durante y sobretodo, el después.

Les dejo este platillo ideal para esto.
Está cargado con nutrientes.
Lo preparé con frijol mungo o moong en inglés.
Un frijol super poderoso por todos los beneficios que recibimos al consumirlos.
Es famoso por su alto contenido de proteína, vitamina B, vitamina C, fibra y antioxidantes.
Además es fácil de digerir en comparación con otros tipos de frijol.

Hay muchas maneras de prepararlos pero lo ideal, es germinarlos un poco antes de cocinarlos o consumirlos. Cuando germinamos cualquier tipo de leguminosa, semilla o grano logramos obtener más beneficios y nutrientes o sea, se vuelven aún más poderosos.

Esta receta que elegí para preparar los frijoles mungo, es fácil de hacer, es deliciosa y super reconfortante.
Espero les guste.
Con mucho amor siempre,
Alcachofffa.

INGREDIENTES

250 gr. de frijol mungo

1 T de arroz integral o arroz basmati

1 cdita de comino (en semillita)

2 ajos japoneses picados (o 2 dientes de ajo blanco si no tienes japonés)

1/2 cebolla picadita

4 tomates saladet

1 cdita de cúrcuma en polvo

1 cdita de jengibre fresco rallado

1 cdita de semillas de cilantro en polvo (si no lo consigues, utiliza cilantro deshidratado)

1 cdita de Garam Masala en polvo ( es una mezcla de especias y lo consigues muy fácil en cualquier super o mercado)

1 limón amarillo

1 puñito de cilantro fresco

Chile en cualquiera de sus formas, puede ser chilito serrano o chile de árbol en hojuela.

sal de mar

INSTRUCCIONES

Muy fácil, primero que nada: Germina el frijol. Yo lo hice con un colador, los enjuagué primero muy bien bajo el chorro del agua, luego, los dejé ahí mismo en el colador y debajo, un bowl con agua, de manera que el agua entra ligeramente en el colador con los frijolitos y los mantiene húmedos. Eso si, hay que moverlos dos veces al día, enjuagarlos y cambiar el agua del bowl. El chiste es que constantemente estén húmedos pero no empapados. En cuestión de 2 días, ya habrán germinado.

Prepara el arroz, haz 1 T de arroz con 2 T de agua, a fugo medio, tapado por 17 minutos. Agrega cúrcuma al momento de cocerlo para darle un poco de color. Si preparas el integral, usa la taza de arroz con 3 de agua, mismo procedimiento.  Si utilizas arroz integral, el tiempo de cocción puede llevar hasta 30 minutos. Déjalo tapado por otros 15 minutos con el fuego apagado.

Ahora si, para preparar el dal. Cocina el frijol mungo como lo harías con cualquier tipo de frijol. En una olla con tres partes de agua. Está cocido cuando queda suave. Aún así, queda un poquito más durito porque está germinado.

En una olla, deparada, pon el ajo y la cebollita a dorar. Usa agua o un poco de aceite según lo que prefieras. Agrega el comino y el genjibre también para que se doren un poco.

Agrega el tomate en cubitos y deja que se cocine por completo (se empieza a suavizar y a perder la forma)

Agrega todas las especias, el chilito, el garam masala, la cúrcuma, y las semillas de cilantro. También añade la sal y mezcla.

Agrega el frijol junto con el agua de la cocción. Deja cocer por 30-40 minutos (vas a observar como se reduce el líquido. Tapa la olla y deja a fuego medio.

Prueba el sazón y ajusta si es necesario.

Para servir, en un bowl sirve una cucharada de arroz y encima o en un lado, el dal de frijol mungo.

Sirve con cilantro fresco y unas gotas de limón amarillo.

Puedes acompañar con pan pita integral.

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