De plenitud y procesos.

El otro día descalza en la cocina, despeinada, respiré profuuuundo, voltée a mi alrededor y agradecí porque por primera vez en mucho tiempo, sentí que estaba justo donde tenía que estar.
Feliz, en donde estaba.
Ni querer estar aquí, ni allá ni haciendo ninguna otra cosa…
no estaba agobiada, ni haciendo planes próximos.
El momento era perfecto y estaba presente.
Me sentí plena y completa y fui feliz.

Hay momentos para todo.
La vida no es lineal, y la plenitud no es algo estático.
Se estira se afloja, se empuja, se mueve.

Pasé por un duelo muy grande antes de esta situación de pandemia
un duelo que duró más de un año y un duelo que de mil formas seguiré viviendo.

La gente habla de lo mucho que el 2020 apesta y si, pero para mi, el año pasado apestó duro.
Para cuando la pandemia llegó, yo no me preocupé. La verdad pensaba que esto no era nada y que por más inciertos que eran los días, nada se compara a la incertidumbre y el miedo que sentí el año pasado.

y es que en este proceso, sentí la tristeza profunda como nunca antes la sentí, porque no me lo había permitido y porque nunca me había sentido tan lastimada por la vida. Porque ya era hora de cerrar, soltar y dejarla salir.
YA SÉ, Suena dramático, pero estoy cansada de minimizarlo.La tristeza es tan real como la felicidad, y debería ser honrada y respetada por igual.
Es raro, la gente no quiere saber cuando alguien sufre. Obvio, nos da miedo no saber cómo actuar, no saber qué decir… es mejor que alguien responda “bien” a la pregunta de diario”¿cómo estás?
Es más fácil, para todos.
Las personas queremos vernos felices pero también queremos pensar que una persona triste anda por la vida vistiendo de negro con ojeras en la cara. Eso nos hace más sentido.

A veces parece que mi vida está expuesta porque comparto cosas por aquí, las personas pensamos que sabemos todo de alguien más porque nos enteramos de un cachito de su vida. Creemos que sabemos.

Creamos líneas del tiempo para las vidas ajenas.
Queremos que nuestra idea de línea del tiempo de la vida de alguien más haga sentido en nuestra cabeza, con lo poco que sabemos, de algo que les pasó.
Me ven feliz en una foto, arreglada en un evento, dando un taller concentrada o motivada en mi trabajo.
Parece que todo está bien, entonces no hace click.

Y es que es eso, como espectadores de la vida de alguien más opinamos todo el tiempo.
“es muy pronto” “va muy rápido” “ se ve feliz, se ve bien” “adelgazó” “subió de peso” “se ve acabada”

Me queda claro con lo que viví, que no puedo opinar acerca de lo que alguien más vive en su proceso para lograr salir de la tristeza para por fin estar bien, para por fin volver a ser.
Porque no estuvimos ahí, día con día, porque un día tiene 24 horas y 24 horas de agonía emocional ya es mucho. porque multiplicado por un mes, se vuelve bastante. Porque opinamos desde fuera.

Porque cuando alguien sonríe no necesariamente está bien.
Porque una persona con tristeza y dolor profundo a veces brilla y se ve radiante.
Porque una persona con el corazón y el alma en el piso sigue saliendo a trabajar, porque a veces eso es lo que la está salvando.
Porque un corazón extremadamente roto habita el cuerpo de alguien que parece funcionar perfecto.

A veces, estando en el piso de mi casa, llorando, sin poderme o quererme mover, pensaba… ojalá no me afectara tanto, ojalá fuera cosa de un día.
Me dio miedo estar tan triste,
me dio miedo pensar que prefería morirme.
Me dio miedo no saber pedir ayuda.

Mis días fueron eternos, ahora lo sé.
mi línea del tiempo y mi recuperación, vista desde fuera puede parecer una cosa, pero solo yo sé y mis más cercanos supieron que
en un sólo día podía llorar 4 horas seguidas, deteniéndome unos segundos solamente para respirar.
4 horas es corto, o largo, es relativo, pero después de eso, podían venir 4 horas más de estar sentada, viendo al closet, queriendo vestirme para salir, y nada.
Y luego 2 horas en mi cama, tapada hasta la cabeza.
Quedaba de verme con alguien para alguna cita de trabajo, mi día parecía que empezaba bien y 5 minutos antes de salir de casa, mi vida se desmoronaba de nuevo, y tenía que mentir… “el tráfico, me duele la cabeza, se me hizo tarde”… lo que sea, la excusa que sea, con tal de no decir que estaba demasiado triste para funcionar.
Luego llegaba la noche, y mis ojos no lograban cerrarse y sentía que podía morir ahí mismo.
“¿de qué murió?” iban a decir… “de tristeza, se le rompió el corazón”
un par de veces me metí a google para investigar.
¿la gente muere de tristeza?

siempre tuve amigos cerca.

María, y su paciencia para no querer hacerme sentir mejor y dejarme estar triste mientras me hacía masajes de cara.
Una llamada a mi hermano y en menos de 6 horas estuvo conmigo. Me dio miedo asustarlo porque tal vez nunca me había visto así. Siempre lo cuidé yo primero.

Tuve mucha luz en la obscuridad, aún así, no había nada que acelerara o cambiara la manera en la que veía las cosas. Tuve que estar así, triste. Nada que la engañara o disfrazara, ahí estaba y por primera vez en mi vida no pude más que dejarla estar.

Este escrito no se trata de mi tristeza, no se trata de dar explicaciones a nadie de lo que sea que haya pasado.
Se trata de decirles algo que a ustedes y a mi nos va a ayudar, porque a la tristeza, la sigo honrando, le tengo mucho respeto, a veces regresa, unas veces en forma de inseguridad, otras veces en forma de miedo pero el miedo es lo opuesto al amor y esto me lo dijo quien que me está enseñando cosas que no hubiera podido haber visto antes, y entonces entiendo que el miedo es importante para reconocer la falta de amor. El miedo me hace buscarlo y me permite encontrarlo. En las cosas más simples y pequeñas o en las más complejas y nuevas.

Te tengo que decir algo, aunque parezca que no, siempre estás seguro contigo mismo, aún en los tiempos más obscuros, tú eres tu casa, tu lugar seguro. Mientras te tienes a ti, estás bien.
confía en tí. Confía que te cachas.
Y es que mira, nos enseñaron a pensar en el llanto y la tristeza como momentos de fracaso pero debemos quitarnos la idea de que el éxito es sólo para quienes están felices o plenos, como si no fuera suficiente estar donde estás, no importa en qué punto o en qué estado. Sigues moviéndote y creciendo.
Puedes no estar donde quieres estar pero JUSTO donde estés ahora, cuenta. Está bien ocupar el espacio en el que estás ahorita, si estás triste, y quieres dejar de estarlo, está bien… ese tiempo llegará. Pero mientras, igual mereces todo lo bueno, toda la paciencia y sigues siendo exitoso mientras creces.

Mi tristeza llegó de forma necesaria y justa, es doloroso decir que no a algo, cuesta y duele moverse, salirse de algo que pensabas que era para siempre. Duele soltar, duele aceptar cosas.

Entonces celebro.

Festejo la idea de que la tristeza llega para movernos o a veces para plantarnos.

Porque incluso las semillas más fuertes  pasan por la obscuridad de estar enterradas, bajo tierra, por un buen tiempo, ¿cuánto? El necesario. Para luego salir a la luz y crecer. Qué tan pronto? No pronto, no tarde, solo en la perfección del momento que ES.

♥️

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